El despachante de aduana: una persona de tu confianza
Elegir un despachante no es solo contratar un servicio
Cuando contratás un despachante de aduana, no estás delegando un trámite menor.
Estás confiando en una persona que va a:
Manejar información sensible de tu operación
Clasificar tu mercadería ante Aduana
Liquidar impuestos en tu nombre
Administrar fondos vinculados a tu despacho
Por eso, el despachante debe ser una persona de tu confianza.
Tu despachante va a manejar tu dinero
Este punto es clave y muchas veces se subestima.
El despachante interviene en:
Cálculo de impuestos
Pagos ante organismos oficiales
Tasas, aranceles y recargos
Un error, una mala práctica o una falta de control puede derivar en costos innecesarios, ajustes posteriores o incluso observaciones de Aduana.
Si no confiás en quien está manejando esos fondos, la operación ya nace con un problema.
Confianza también es cuidado
Un buen despachante:
Cuida tu operación como si fuera propia
Te avisa riesgos antes de que ocurran
Te explica qué conviene y qué no
No improvisa ni “prueba suerte”
Su rol no es solo ejecutar un despacho aduanero, sino protegerte frente a errores que pueden salir caros.
Multas y recargos: el costo de una mala decisión
Una clasificación incorrecta, documentación incompleta o una mala gestión puede generar:
Multas
Recargos
Demoras en la liberación de la mercadería
Ajustes impositivos posteriores
Y en muchos casos, estos problemas no se pueden revertir fácilmente.
Por eso, confiar en el despachante no es un tema menor: impacta directamente en tu dinero y en la viabilidad de la operación.
Si no le tenés confianza, no le des el trabajo
Es simple y directo.
Si sentís que no hay claridad, comunicación o respaldo profesional, no avances.
Un despacho mal gestionado puede salir mucho más caro que contratar bien desde el inicio.
Incluso, muchas veces se termina pagando más:
Por correcciones
Por sanciones
Por urgencias mal planificadas
El precio no debería ser el único criterio
Elegir un despachante solo por precio suele ser un error.
En comercio exterior, pagar un poco más por un profesional confiable puede significar:
Menos riesgos
Menos sorpresas
Más previsibilidad
Menos costos ocultos
La diferencia no está solo en el honorario, sino en cómo se gestiona la operación.
Confianza, experiencia y transparencia
Un despachante de confianza:
Te explica los impuestos al importar antes de avanzar
Te anticipa escenarios posibles
Te acompaña durante todo el proceso
Responde cuando surgen problemas
Eso es parte del servicio. Si vas a importar o exportar, asegurate de trabajar con alguien en quien confíes de verdad. En comercio exterior, la confianza no es un extra, es una condición básica.